Sección filmográfica internacional: La India
La industria del cine de la India es la más importante del mundo en términos numéricos en cuanto al volumen de largometrajes y cortometrajes anuales. India contabiliza el 73% de los ingresos por la edición de películas en la zona de Asia-Pacífico. Los indios son los ciudadanos del mundo que más acuden al cine, con cifras record que han alcanzado los mil millones de personas en tres meses, índice favorecido por al bajísimo coste de las entradas, que apenas alcanzan los 17 céntimos de euro por persona (0,20 dólares estadounidenses). A su vez, en los últimos años, el cine indio se ha extendido al resto del mundo con algunos éxitos, sobre todo en países con un gran número de ciudadanos indios inmigrantes.
Aunque los hermanos Lumière visitaron por vez primera la India en 1896, no sería hasta 1913 que se produjo y editó la primera película autóctona digna de mencionarse, Harishandra, dirigida por Dadasaheb Phalke, sobre un tema mitológico que se ha convertido, hasta la actualidad, en la temática central del cine indio.
A pesar de que la industria cinematográfica India ha sido conocida en occidente por su volumen de manera reciente, ya en los años 30 el número de películas superaba el centenar por año. Con la aparición del cine sonoro en 1931 (Alam Ara), las productoras se instalaron en distintos lugares, en relación con las lenguas: Bombay (para el hindí, conocido popularmente como Bollywood), Tollygunge (para el cine en bengalí), Kerala (en Malayalam, conocido como Mollywood), Kodambakkam (en tamil, conocido como Kollywood), Madras y Calcuta. No obstante, el hindí representaba la mayoría de la producción, con el 83% de las películas, aunque en la actualidad sólo alcanza el 29%.
La temática transcurría desde lo mitológico, hasta las historias de amor tradicionales, todo ello rodeado de bailes y danzas tradicionales: un modelo de musical propio. No obstante, algunos directores como K.A. Abbas (Los hijos de la tierra, 1946), manifestaron sus preocupaciones sociales, coincidiendo con el proceso de independencia de la India.
Hubo que esperar a 1954, ya como estado independiente, para que se viera la primera película sonora india no musical (Munna, de K.A. Abbas). Los primeros directores de cine reconocidos internacionalmente: Satyajit Ray (bengalí), Mrinal Sen, Shekar Kapur, Mira Nair, M. Night Shyamalan, Sudhir Mishra, Vijay Singh, Deepa Mehta, Etc.
El cine indio, además de recibir las influencias propias de su cultura, ha sido capaz de influir en el musical en lengua inglesa, en figuras tales como Andrew Lloyd Webber o Baz Luhrmann.
Agua (Water)
Año de producción: 2005
Dirección: Deepa Mehta
Intérpretes: Seema Biswas, Lisa Ray, John Abraham, Sarala, Rishma Malik
Guión: Deepa Mehta
Música: Mychael Danna
Fotografía: Giles Nuttgens
Duración: 112 min.
La historia transcurre en 1938, en la India colonial, en pleno movimiento de emancipación liderado por Mahatma Gandhi. Se celebra una boda que bien podría ser un entierro: casan a Chuyia (Sarala), una niña de 8 años, con un moribundo que fallece esa misma noche. Se quema su cuerpo en la orilla de un río sagrado y Chuyia se prepara para el destino que han escogido para ella. Se le afeita la cabeza e ingresa en un ashram para viudas donde deberá pasar el resto de su vida, convertida en un altar viviente consagrado a la memoria del fallecido.
Samsara (Samsara)
Año de producción: 2001
Dirección: Pan Nalin
Intérpretes: Shawn Ku, Christy Chung, Neelesha BaVora, Tenzin Tashi, Jamayang Jinpa
Guión: Pan Nalin
Música: Larua Schivao & Cyril Morin
Fotografía: Rali Ralchev
Duración: 145 min.
Después de tres años, tres meses y tres días de reclusión voluntaria en una ermita perdida en la región del Ladakh en el Himalaya, Thasi emerge de un trance profundo. De vuelta en el monasterio budista donde vivió desde los cinco años, el joven va recuperando poco a poco sus fuerzas vitales. Pero el regreso trae resultados inesperados. Fuera de los rigores de una vida entregada al desarrollo espiritual, Thasi empieza a experimentar el despertar a la vida sexual. Estos sentimientos coinciden con un viaje a una villa cercana donde Tashi conoce a Pema, una bella joven de la que se enamora. Entonces, por primera vez, el joven lama comienza a cuestionarse los valores de su vida monacal en el monasterio.














