Homenaje a José Gago
Dejarse arrastrar por una pasión y dedicar su vida a ella, es lo que ha hecho José Gago (Madrid, 1937) con el cine. A muy corta edad y después de la contienda civil entre españoles, su familia se traslada a un pueblo de Ávila, de donde eran oriundos. A finales de los años 40, su familia pone en marcha un cine en su pueblo. Desde ese momento, comienza a admirar el cine: su olor característico, el acetato, el pegamento, la acetona, el olor que desprendía la ignición de los carbones de arco voltaico, así como la luz violácea producida en las lámparas rectificadoras de mercurio; un sin fin de experiencias, efectos y olores característicos de las cabinas de proyección de aquel momento, algo que jamás se olvida. Con catorce años vuelve a estudiar a Madrid.
En 1960, con un amigo, comercializa las primeras lámparas xénon para proyectores de cine, de la cual obtiene la representación para España. Posteriormente monta en Madrid una sala de pruebas de cine llamada BOGA, en ella se proyectan infinidad de películas, pruebas que se realizan durante el rodaje y antes de su estreno. Toma contacto con la industria, con directores y actores del momento. Paralelamente colabora con uno de los laboratorios de cine más importantes y antiguos de Madrid, los laboratorios “Arroyo” (hoy desaparecidos). Allí tiene la oportunidad de aprender las técnicas cinematográficas: Revelados, Etalonados, Montaje, Truca y todo lo empleado en el cine. Con su socio y amigo se adentra en algunas aventuras de producción y distribución de material por los cines de toda España. A mediados de los años 60, comienza un movimiento en el sector de la exhibición y público, que no se conformaba con lo que hasta entonces se podía ver, surgen los “Cineclub”, en recónditos espacios, comienzan a proyectar películas prohibidas por el Régimen, y en versión original; son las llamadas “Salas de Arte y Ensayo”.
A principios del año 1977, crea en Madrid, un cine llamado “Pequeño Cine Estudio”, que sería un referente y modelo para muchos otros cines. Comprometido siempre con la idea del cine como elemento de difusión cultural y apoyo a las causas sociales; se inauguró con “La perla de la corona”, de nacionalidad polaca, (relata los entresijos de una huelga minera); pronto se dio a conocer este rincón único donde se respiraba una atmósfera muy interesante, dirigida hacia el cine de carácter social y donde acudían intelectuales, artistas, y una juventud ávida de disfrutar del cine en estado puro. Cortometrajes como “El barranco de Viznar” de José A. Zorrilla, “Norma Rae”, “El acorazado Potemkin”, “Novecento” (Doblada y V.O.), “Sacco y Vancetti”, “La espiral” y una larga lista,… películas y documentales relacionados con denuncia social. En los últimos tiempos se han podido ver en su cartelera cintas como “Buda explotó por vergüenza” “14 Kilómetros” y “La soledad”.
El “Pequeño Cine Estudio”, es fruto del profundo amor por el cine de su creador, ha acogido siempre a directores noveles para estrenar sus obras, algunos de ellos cineastas muy reconocidos hoy en día. Actualmente, es la única sala de España que sigue siendo de “Arte y Ensayo” (V.O.), miembro activo de la asociación “CICAE”, que aglutina, sólo en Europa, un circuito de unas tres mil salas de cine.
José Gago, ha dedicado su vida a su familia y al cine, teniendo en sus hijos continuidad en el medio. En la actualidad sigue trabajando por y para él, dirige la programación de sus locales, muy particularmente el mencionado “Pequeño Cine Estudio”; recientemente, en un artículo del diario “EL PAÍS” dedicado al “PEQUEÑO”, (como nos gusta llamarlo cariñosamente) y con motivo del estreno de la “Trilogía de Apu”, 1952-55, del director hindú Satyajit Ray, podíamos leer:
“…Estamos ante un altar del séptimo arte, sus butacas son cómodas, pero en este cine, deberíamos ver las películas de rodillas”.














